Me he perdido entre el tiempo
Que hemos dejado pasar
Por encima de la esencia
Que nos hizo ser, y amar.
Me he perdido de los bellos
Placeres del transitar
Por la vida, por la infancia
Y por la felicidad.
Perdí la oportunidad
De aprender a ser un niño,
Me perdí la bicicleta,
Dos pelotas, una canción,
Las metras, el trompo,
El yoyo,
Mas no la resignación.
Me perdí entonces
Solo
Me mudé dentro de un libro.
Me adoptó Aquiles Nazoa
Dándome el amor,
El justo,
El que yo necesitaba.
Y el humor, me lo prestó
Cada vez que yo lloraba.
Y así, fui perdiendo gente
Mientras más ganaba libros.
Ya era un adolescente,
Ya nadie me decía niño.
Y me perdí entonces entre ondas radiales,
Metido en cuatro paredes
de goma espuma
y sin aire.
Allí mismo, tal parece,
Yo fui perdiendo mi voz…
Se la regalaba al viento,
Al ser humano
Y a Dios.
Y el tiempo siguió pasando
Pisó la edad de mi alma,
La que se me fue escondiendo
Así
Detrás de las cámaras.
Y toda mi vida entonces
Se hizo una grabación,
En una cabina de radio
O en una televisión.
Me fui de mí
En fotogramas
Y caí en los escenarios.
Con micrófonos que sobrepasaban mi altura
Con personas que eran más
Que las mías.
Y me sentía allí,
Aun estando lejos,
Estando por encima,
Así como en la radio,
Y en la televisión,
También en escenarios
Estaba solo, y yo,
Lo único que quería
Era sentir amor.
Y luego me perdí
Entre Víctor Valera Mora
Emigdio
Y Martín.
Entre revoluciones
Entre Alí Primera,
Entre, José Martí.
Pero entré,
Y entré a un mundo
Del que jamás salí.
Y me encontré con la gente,
Con sus sueños y esperanzas.
Así,
descubrí que el tiempo
Realmente nunca pasa.
Y que cuando el alma es fuerte
Nunca en la vida te cansas.
Y me di cuenta esta vez,
Dejando mi adolescencia,
Que no me perdía yo,
Que no perdía mi esencia…
Sólo perdí una familia,
Sólo perdí una carencia.
Y tuve que decir:
No soy tu hijo.
Y tuve que decir:
No soy de nadie.
Lo sé, Leonardo.
Te amo, -dijo-
Sigue el camino
Que estás andando.
Quién iba a pensar que luego
De tanto haberme perdido,
De tantos que me perdieron,
Cada suceso ocurrido
Era en función de un encuentro.
Que hemos dejado pasar
Por encima de la esencia
Que nos hizo ser, y amar.
Me he perdido de los bellos
Placeres del transitar
Por la vida, por la infancia
Y por la felicidad.
Perdí la oportunidad
De aprender a ser un niño,
Me perdí la bicicleta,
Dos pelotas, una canción,
Las metras, el trompo,
El yoyo,
Mas no la resignación.
Me perdí entonces
Solo
Me mudé dentro de un libro.
Me adoptó Aquiles Nazoa
Dándome el amor,
El justo,
El que yo necesitaba.
Y el humor, me lo prestó
Cada vez que yo lloraba.
Y así, fui perdiendo gente
Mientras más ganaba libros.
Ya era un adolescente,
Ya nadie me decía niño.
Y me perdí entonces entre ondas radiales,
Metido en cuatro paredes
de goma espuma
y sin aire.
Allí mismo, tal parece,
Yo fui perdiendo mi voz…
Se la regalaba al viento,
Al ser humano
Y a Dios.
Y el tiempo siguió pasando
Pisó la edad de mi alma,
La que se me fue escondiendo
Así
Detrás de las cámaras.
Y toda mi vida entonces
Se hizo una grabación,
En una cabina de radio
O en una televisión.
Me fui de mí
En fotogramas
Y caí en los escenarios.
Con micrófonos que sobrepasaban mi altura
Con personas que eran más
Que las mías.
Y me sentía allí,
Aun estando lejos,
Estando por encima,
Así como en la radio,
Y en la televisión,
También en escenarios
Estaba solo, y yo,
Lo único que quería
Era sentir amor.
Y luego me perdí
Entre Víctor Valera Mora
Emigdio
Y Martín.
Entre revoluciones
Entre Alí Primera,
Entre, José Martí.
Pero entré,
Y entré a un mundo
Del que jamás salí.
Y me encontré con la gente,
Con sus sueños y esperanzas.
Así,
descubrí que el tiempo
Realmente nunca pasa.
Y que cuando el alma es fuerte
Nunca en la vida te cansas.
Y me di cuenta esta vez,
Dejando mi adolescencia,
Que no me perdía yo,
Que no perdía mi esencia…
Sólo perdí una familia,
Sólo perdí una carencia.
Y tuve que decir:
No soy tu hijo.
Y tuve que decir:
No soy de nadie.
Lo sé, Leonardo.
Te amo, -dijo-
Sigue el camino
Que estás andando.
Quién iba a pensar que luego
De tanto haberme perdido,
De tantos que me perdieron,
Cada suceso ocurrido
Era en función de un encuentro.

Y hoy me encuentro con mi gente,
Hoy me encuentro con mi historia,
Me encuentro con mi presente,
Con el futuro y su gloria.
Pero me encuentro,
Conmigo.
Pero me encuentro,
Y ahora
Nunca más me habré perdido:
Camino la vida,
Toda.
Hoy me encuentro con mi historia,
Me encuentro con mi presente,
Con el futuro y su gloria.
Pero me encuentro,
Conmigo.
Pero me encuentro,
Y ahora
Nunca más me habré perdido:
Camino la vida,
Toda.
José Leonardo Riera Bravo
06/05/2011
06/05/2011





2 Letras:
excelente poema!
Felicidades leo SIGUES TAN LOCO COMO SIEMPRE hermanito menor FELIZ CUMPLEAÑOS!!!!!
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