
En definitiva, debe existir el destino.
Pues tú, cuando empezaste tu camino,
No sabías del compañero, repentino,
Ni que eras de algodón, y no de lino.
Pero en fin, eran las mismas tus hebras
Con la de tu otra mitad.
Misma la raya en las cebras,
Sin obligar la unidad.
No obstante, aun siendo dos
Medias, tenían que ser una.
Pues las hizo juntas Dios,
Y eso es tener fortuna.
Por eso te resignaste,
A vivir con él, a medias.
Y a disfrazar de comedias
Los olores y el desgaste.
Tu esposo, tu compañero,
Tu media (¿o mejor tu Medio?);
Él fue para ti el primero,
Fue irreal, fue amor y tedio.
Y así fue pasando el tiempo,
Tus hebras ya eran pelusas.
Y huías, cada momento,
Con cualquiera tonta excusa.
Y te entiendo, pero a medias.
En el principio, el amor resulta
Un sueño que catapulta
Desde la fe hasta la histeria.
¡Ese dios sí es atrevido!
¿Cómo se le va a ocurrir
Elegir tu ser amado,
Con quien tienes que vivir?
¿Qué pasó con la falacia
Tonta del libre albedrío?
¿Por qué te hizo pareja
Si te pudo hacer un trío?
Pues tú, cuando empezaste tu camino,
No sabías del compañero, repentino,
Ni que eras de algodón, y no de lino.
Pero en fin, eran las mismas tus hebras
Con la de tu otra mitad.
Misma la raya en las cebras,
Sin obligar la unidad.
No obstante, aun siendo dos
Medias, tenían que ser una.
Pues las hizo juntas Dios,
Y eso es tener fortuna.
Por eso te resignaste,
A vivir con él, a medias.
Y a disfrazar de comedias
Los olores y el desgaste.
Tu esposo, tu compañero,
Tu media (¿o mejor tu Medio?);
Él fue para ti el primero,
Fue irreal, fue amor y tedio.
Y así fue pasando el tiempo,
Tus hebras ya eran pelusas.
Y huías, cada momento,
Con cualquiera tonta excusa.
Y te entiendo, pero a medias.
En el principio, el amor resulta
Un sueño que catapulta
Desde la fe hasta la histeria.
¡Ese dios sí es atrevido!
¿Cómo se le va a ocurrir
Elegir tu ser amado,
Con quien tienes que vivir?
¿Qué pasó con la falacia
Tonta del libre albedrío?
¿Por qué te hizo pareja
Si te pudo hacer un trío?

Y te da el amor, a medias.
Y esa media (Medio) es
un macho que en su miseria
busca amor en otra piel.
Y así, has estado condenada
A ser su pareja siempre
Aunque ya no sientan nada,
Aunque cuando están guardadas
Dicen: te amo. Y mienten.
Viven sus sentimientos,
A medias, en los zapatos;
A veces van contentos,
Pero no siempre, a ratos.
Y cuando se vive así,
A medias emociones,
De nada sirve alcohol,
Amantes, religiones,
Pues es tener sin sangre,
A nuestros corazones.
Y sintiéndote tan sucia,
De tu Medio te escapaste;
Sin recordar tanta historia…
En ese amor no pensaste.
Pues tu Medio estaba hundido
En una gran suciedad.
Y tú, mi querida media,
No te vayas a enojar,
Pero pierdes la batalla
Con el monstruo de la edad.
Dejaste el hogar perfecto
De la ropa limpia y blanca
(No fue tan difícil esto
Como lo fue ser más franca).
Tampoco a la ropa sucia te resignaste a llegar.
Tú querías nuevas cosas, un nuevo tiempo, un nuevo amar.
Pero ay, mi pobre media, no te paraste a pensar
Que no tiene gran sentido
Una media sin su par.
Y te fuiste arrastrando
Así
Media divorciada.
Convirtiéndote en la bruja
De ese tu cuento de hadas.
Pues te dejó (Medio) destruida,
Después de que le diste lo mejor de tu vida.
Y te dejó así (Medio) maltratada
Como siempre terminan las medias divorciadas.
Ahora estás vacía en todo tu interior
Y un hueco, cada día, crece en el exterior.
Hasta que un día nublado,
Un ser “más superior”
Te vio tirada al piso
Y tuvo la intención
De darle algún sentido
A tu estar, tu vivir,
¡Vaya, negro destino!
Te usó para pulir.
Los zapatos hediondos en que siempre habitaste
Cuando se ven de afuera generan más contrastes.
Pues si bien de vivir, adentro, te cansaste,
No sabes explicar por qué, afuera, lloraste.

Y hoy te usan de noche
Con tu negra tarea
Y luego, en la mañana,
Te lanzan donde sea.
A medias siempre vas
Y contra la marea,
Mas no puedes hacerlo
Sin nadie que en ti crea.
Y así, con esas manchas de tu “delineador”
Ocultas todas las lágrimas por tu perdido amor,
Pues sí, tú amaste a Medio…
Aún con medio amor.
Y Medio solo llora
Debajo del colchón
¡Maldito sea el destino
Que diste a tu compañero!
Por culpa de tus ansias
De libertad y pasión
No es otro su camino
Que esconder el dinero.

Con crema de zapatos
Y debajo del colchón
Más temprano que tarde
Se asfixia el corazón.
Y así, asfixiados todos
Se mantienen los dos.
Estando medio solos…
Deseando medio amor.
Por eso, he aprendido,
Y no me precipito.
Pues nuestra media necia,
Y aquel Medio loquito,
No saben que en el medio
Sufría un miedito.

Autor:
José Leonardo Riera





2 Letras:
Soberbio Poema amigo! Felicitaciones! Vengo siguiendo tu blog desde hace tiempo ya, me parece una buena manera de ver algo diferente en un mundo lleno de cosas a "MEDIAS"!
Saludos desde Anzoátegui
Impresionante!
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