¡Ay, qué problema, señora!
Yo no salgo de un aprieto,
Pues aunque me quede quieto
Siempre me llega la hora.
Como anoche, sin demora,
Yo matando a los zancudos
Y entonces los muy suertudos
En oscuridad quedaron
Pues la luz me la quitaron...
Quedé ciego, sordo y mudo.
Yo no salgo de un aprieto,
Pues aunque me quede quieto
Siempre me llega la hora.
Como anoche, sin demora,
Yo matando a los zancudos
Y entonces los muy suertudos
En oscuridad quedaron
Pues la luz me la quitaron...
Quedé ciego, sordo y mudo.

Antes, con insecticida,
Les intentaba matar.
Pero tuve que parar
Porque era un homicida
¡El ambiente tiene sida!
¡Lo vas a contaminar!
Tú mejor debes usar
Un simple ventilador,
Los espanta, y es mejor,
Pues no tienes que matar.

¡Ay sí, qué pobres insectos!
Yo les perdoné la vida…
Y fue la mejor salida,
Si realmente soy honesto.
Pero ahora los detesto
Pues los seres sin virtud
Cuando se me fue la luz
Me atacaron sin piedad,
Fue más grande la ansiedad
Para este pobre musiú.

Y mientras todos pelean
Por esta gran sociedad,
Yo tengo necesidad
De que mi situación vean.
Y aunque ustedes no lo crean
Deberían preocuparse.
Y es que, al ir a acostarse,
Zancudos atacarán.
Ustedes no los verán
Pues la luz ha de cortarse.

Y tienen que sincerarse,
Lo digo de corazón,
Porque esta picazón
Al parecer va a empeorarse.
¿Acaso hay que arrodillarse
Para que se pueda ver
A un zancudo joder,
Picar y luego burlarse?
¡Vaya muy largo a lavarse!
(Si es que agua tiene usted).
Autor:
José Leonardo Riera





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