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martes, 8 de junio de 2010

Amor de Matiné

Yo digo que la culpa es del horario
O tal vez de mi temprana edad.
Además, siempre fui temerario.
La vida es una y hay que disfrutar.

¿Qué puedes hacer un viernes por la tarde,
Con la garganta seca y un sol que arde?
Y como siempre hay una primera vez
¿Por qué no? Vamos a un matiné.

Y me fui arrastrando mis 15 años.
Y me fui arrastrado por mis amigos.
La verdad, no pensé en los regaños.
Pensé, no en la meta, en el camino.



El suéter de niño colegial
Me ayudó más de lo que creía.
Con él, disfrazado, yo pude comprar
El alcohol en la licorería.

Y pedimos todos para el pasaje,
Pues gastamos el dinero en la bebida.
Pero en fin, no podíamos llegar tarde,
Así que caminamos la subida.

“No pagan entrada las diez primeras”,
(Ese dinero es pa’ los cigarrillos).
¿Dónde queda? Al final de la escalera.
¿Dónde? ¿Allá? Sí, en donde están los niños
.



La puerta estaba llena,
Gente que no pasaba.
Una sala pequeña
De gente que sudaba.

La música, muy alta, era de reggaetón,
Las muchachas bailaban sin mirar a los lados;
Yo pensaba en el mañana, en el ratón,
Y mientras bebía un trago de San Thome
Le mentí a mi amigo:
No, gracias, ya fumé.

De seguro mis amigas eran nueve,
Pues la mujer al final del cuarto
Mirándome se mueve
Causándome un infarto.
Bueno, no es para tanto,
Pero era extraño en mí:
No andaba pendiente de mujeres,
Estaba pendiente del anís.

Y luego que las horas pasaron
Al decir “ya fumé”, yo no mentía.
La botella de San Thome disminuía
Y así los cigarrillos se acabaron.


Lo cierto fue que a bailar me sacaron,
Era salsa, y yo no sabía.
Disculpa, eso no me lo enseñaron.
No te preocupes, sigue la melodía
.

Cuerpo a cuerpo chocaban las rodillas,
Me sonaba la panza
(¿Será por las canillas?)
Mi sudor caía en sus mejillas
Y yo temblaba todo,
Mientras ella reía.

No te muevas tanto, déjate llevar
Me dijo, y fue entonces que la pude mirar.
Era la chica aquella que vi bailar
Antes de que el San Thome me impidiera pensar.

Se limpió la mejilla, y me quiso besar.
Yo ahí, quieto, inmóvil, no sabía cómo actuar.
Y así, abrí mis labios siguiendo la corriente,
Y por los labios suyos, la imaginé sonriente.

Te amo burda, chama,
(Después de 6 canciones).
Nunca antes sentí tan fuertes emociones.
Y sin dejarme hablar venía y me besaba.
Yo queriendo gritar y ella me callaba.

Bebiéndose mi alcohol,
También mis cigarrillos,
Me hizo sentir amor,
Un inmenso cariño.


Tenemos que ser novios, lo sé, es el destino.
Ay, lo siento, mi amor, pero eres sólo un niño.


Allí, entonces volteó, me dejo sorprendido.
Y así se llevó el vaso, y un cigarro prendido.
Se bebió fondo blanco el amor ofrecido
Y echó mi nombre al aire, el humo del olvido.

En fin, para ese entonces eran las 4:10
Ya no quedaba anís, y menos San Thome.
Así, fui para el monte y allí yo vomité.
Mientras lloraba, borracho,
Por aquella mujer.


Ese día perdí dos evaluaciones,
Un amor, la alegría
Y mis motivaciones.
Un vaso de San Thome,
Algunos cigarrillos,
La fe en la mujer,
Mi conciencia de niño.


Me quedé solo, entonces, con amigos borrachos.
Y entendí que el amor es como cualquier lapso.
Pues pasas todo el tiempo con evaluaciones
Pero es al final que te dan las lecciones.

Pero el amor tiene una diferencia con el estudiar… y es que cuando amas, no puedes reparar.



Un amor de matiné, cuatro horas, no más.
Es una vida exprés,
Se vuelve un cuento breve
Que se hace más claro a medida que bebes.

Pero como vivir borracho no puedes,
Al final, soportamos un ratón:
Las mujeres.



Ya he agregado varias mujeres a la lista;
Pero el amor, para mí, ya es materia vista.



Ya no voy a matinés, y siempre voy a clases.


Dejaré de ser niño, mujer, pase lo que pase.


Autor:
José Leonardo Riera Bravo

Video entrevista radial 26-05-2010

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