El recital ya está empezando
Me siento en esa habitación
Tiemblan mis manos, me concentro,
Hoy quiero hacerlo mejor.
Alguna gente está a mi lado,
Otras se encuentran frente a mí
Mientras espero, desesperado,
Verte a ti.
Verte a ti.
El recital aún continua,
Sus voces oyen a mi oído, y no te escucho;
Tú no me escuchas tampoco.
Hoy me he quedado sin fan, me he quedado sin pan, sin ánimos, sin motivación… Me he quedado.
Me he quedado para verte a ti.
Verte a ti.
Los aplausos no son para las voces poetas, son para la sangre que se va a mi corazón.
Aplauden, y cuando abren sus manos quiero ver tu cara, quiero verte a ti.
El recital es ahora, mis poemas son pasado.
Le hago un poema al viento para que lleve a mi voz, hasta ti.
Y que te vea.
Pero el viento me contagia su ceguera –no te veo-
Deja que te toquemos para descubrirte.
No quiero hacer de un recital una elegía,
Pero mientras hablaba mis ojos no te veían.
Mis poemas salieron de tu alma y se metieron en mi garganta,
Uno a uno los fui vomitando,
Mi existencia, mi estar, mi poesía,
Era una sola razón. Verte a ti.
¿Cómo escribo ahora un poema si ha acabado el recital?
¿Para qué voy a escribirlos, si nadie los va a escuchar?
¿A qué alma he de robarles mis poemas?
Yo ahora he recitado mi vida,
La que he vivido para verte a ti,
Ya todo está listo, ya todo está pensado,
No está la habitación, no sigo sentado,
Y recité mi vida con aplausos
De gente que no conozco y gente que no me conoce;
Y por más que la busqué, no encontré tu compañía,
Pero no te lo reprocho, esto no es una elegía.
Tal vez los aplausos de la gente que no conozco,
De la que no me conoce,
Destruyó la presencia de tu pensamiento,
Destruyó una historia,
Y destruyó un sueño.
Pobre del poeta que no tiene a quién lo escuche
¿Debe seguir escribiendo? ¿Deben pedirle que luche?
Un hombre, y su llanto, se han convertido en palabras,
Mis palabras las he convertido en voz,
Y tú, viento, que me escuchas,
Hazla tuya,
Mata su virginidad
Llévala a lejanos mundos, adonde a alguien le funcione,
Quítame mis emociones,
Vete
Nada ahora es palabra
Vete
Nada ahora es poesía
Vete
Ya no hay hombre, ya no hay vida
-vete- ya no hay compañía.
Yo existí para verte a ti,
Te mandé mis palabras, lejanas,
Con el viento,
Pero el viento es ciego, y no te ha encontrado,
¿Me has perdido? ¿Me has buscado?
Ya que recité mi vida, ¿he de recitar mi muerte?
El Museo de Bellas Artes,
A las cuatro de la tarde un día,
Muy solo, sin compañía…
Esto no es una elegía.
"No te preocupes, nadie va,
Algún día se repetirá,
Siempre hay un recital,
Siempre la oportunidad",
Siempre el viento,
Siempre perdido,
Tendrá mi voz, y mi poesía,
Si lo encuentras pregúntale
Qué era lo que yo decía:
Qué ese día te vería…
Y luego:
Esto no es una elegía.
Y de ahora en adelante,
Por la soledad, o ausencia,
Tal vez yo ya no recuerde,
Como es tu imagen, tu cara,
Tal vez yo ya no recite,
-Tal vez nunca eso pasara-
Tal vez no te vuelva a escribir,
Tal vez nunca más quiera
Verte a Ti.

Me siento en esa habitación
Tiemblan mis manos, me concentro,
Hoy quiero hacerlo mejor.
Alguna gente está a mi lado,
Otras se encuentran frente a mí
Mientras espero, desesperado,
Verte a ti.
Verte a ti.
El recital aún continua,
Sus voces oyen a mi oído, y no te escucho;
Tú no me escuchas tampoco.
Hoy me he quedado sin fan, me he quedado sin pan, sin ánimos, sin motivación… Me he quedado.
Me he quedado para verte a ti.
Verte a ti.
Los aplausos no son para las voces poetas, son para la sangre que se va a mi corazón.
Aplauden, y cuando abren sus manos quiero ver tu cara, quiero verte a ti.
El recital es ahora, mis poemas son pasado.
Le hago un poema al viento para que lleve a mi voz, hasta ti.
Y que te vea.
Pero el viento me contagia su ceguera –no te veo-
Deja que te toquemos para descubrirte.
No quiero hacer de un recital una elegía,
Pero mientras hablaba mis ojos no te veían.
Mis poemas salieron de tu alma y se metieron en mi garganta,
Uno a uno los fui vomitando,
Mi existencia, mi estar, mi poesía,
Era una sola razón. Verte a ti.
¿Cómo escribo ahora un poema si ha acabado el recital?
¿Para qué voy a escribirlos, si nadie los va a escuchar?
¿A qué alma he de robarles mis poemas?
Yo ahora he recitado mi vida,
La que he vivido para verte a ti,
Ya todo está listo, ya todo está pensado,
No está la habitación, no sigo sentado,
Y recité mi vida con aplausos
De gente que no conozco y gente que no me conoce;
Y por más que la busqué, no encontré tu compañía,
Pero no te lo reprocho, esto no es una elegía.
Tal vez los aplausos de la gente que no conozco,
De la que no me conoce,
Destruyó la presencia de tu pensamiento,
Destruyó una historia,
Y destruyó un sueño.
Cuando se ande descalzo, paso a paso de viento,
cuando venga del polvo la ciudad destruida,
que alguien cante una estrofa a las manos de un muerto,
que alguien diga algún verso a su espacio de vida.
Ha pasado que el llanto se convierte en palabras,
ha pasado que un hombre se convierte en palabras,
palabras, palabras, palabras a granel.
Pobre del poeta que no tiene a quién lo escuche
¿Debe seguir escribiendo? ¿Deben pedirle que luche?
Un hombre, y su llanto, se han convertido en palabras,
Mis palabras las he convertido en voz,
Y tú, viento, que me escuchas,
Hazla tuya,
Mata su virginidad
Llévala a lejanos mundos, adonde a alguien le funcione,
Quítame mis emociones,
Vete
Nada ahora es palabra
Vete
Nada ahora es poesía
Vete
Ya no hay hombre, ya no hay vida
-vete- ya no hay compañía.
Yo existí para verte a ti,
Te mandé mis palabras, lejanas,
Con el viento,
Pero el viento es ciego, y no te ha encontrado,
¿Me has perdido? ¿Me has buscado?
Ya que recité mi vida, ¿he de recitar mi muerte?
El Museo de Bellas Artes,
A las cuatro de la tarde un día,
Muy solo, sin compañía…
Esto no es una elegía.
"No te preocupes, nadie va,
Algún día se repetirá,
Siempre hay un recital,
Siempre la oportunidad",
Siempre el viento,
Siempre perdido,
Tendrá mi voz, y mi poesía,
Si lo encuentras pregúntale
Qué era lo que yo decía:
Qué ese día te vería…
Y luego:
Esto no es una elegía.
Y de ahora en adelante,
Por la soledad, o ausencia,
Tal vez yo ya no recuerde,
Como es tu imagen, tu cara,
Tal vez yo ya no recite,
-Tal vez nunca eso pasara-
Tal vez no te vuelva a escribir,
Tal vez nunca más quiera
Verte a Ti.
Autor:
J.L. Riera
J.L. Riera













